De un pequeño taller en el centro de Zaragoza a una empresa referente a nivel mundial cuyo apellido ya va unido a la palabra cigüeñal. De unas primeras experiencias exportadoras ya en la década de los 50 a una compañía con más de 360 clientes repartidos por 60 países de los cinco continentes. Es la historia de una pyme industrial aragonesa, que sin perder el carácter de empresa familiar, compite en los mercados internacionales a partir de tres principios desde su fundación en 1947: fabricación integral del proceso de transformación en Aragón, apuesta por la calidad mediante medios tecnológicos de última generación y desarrollo propio de nuevos modelos de cigüeñales gracias a su decidida política de I+D.

Hoy Cigüeñales Sanz exporta más del 90% de su producción desde sus instalaciones del polígono de Malpica de Zaragoza, donde se trasladó en 1988. Ha alcanzado un récord de facturación en el exterior gracias a una firme vocación por la internacionalización desde sus orígenes. En la década de los 80, una nueva generación de la familia Irache aporta un nuevo impulso a la exportación y comienza la expansión de la empresa por mercados como la antigua Unión Soviética, el Magreb, Latinoamérica u Oriente Medio.

Misiones comerciales y presencia en ferias han contribuido a generar una red de más de 100 representantes (exclusivistas o distribuidores) por todo el mundo. Los cigüeñales de Sanz, marca especializada en el producto para camiones, tractores, maquinaria de obras públicas y motores de aplicaciones industriales, compiten por todo el mundo, de Australia a Canadá y de China a Argentina, sin olvidar los exigentes mercados de Europa o EEUU.

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Cigüeñales Sanz